Fines de semana muy pero que muy

Hay fines de semana muy intensos. El pasado fue uno de ellos. VIERNES POR LA MAÑANA Nos acercamos al CEIP Aina Moll para conocer a los 25 menudos de la clase de los escultores, que muy atentos atienden a la transformación de la pintura, ese arte en dos dimensiones que cambia y se geometrizacon las vanguardias, en escultura. De los volúmenes de Georges Vantongerloo nos trasladamos a la arquitectura de Rietvelt y Le Corbusier, que tanto bebe del neoplasticismo, sus líneas y cuadrados de colores. Y como no tenemos suficiente con mirar, nos ponemos manos a la obra, nunca mejor dicho, con los collage que se transforman en esculturas que se convierten después en edificios. Un bonito ejercicio de abstracción y cambio de dimensiones que dio lugar a geniales obras de arte, dignas de aquellos 25 escultores. Más imágenes VIERNES POR LA TARDE Es hora de presentar a Edu. ¿Y quién es Edu? Edu es un libro, un montón de ladrillos para construir mil casas diferentes, un escenario de realidad aumentada, una plataforma de intercambio de material didáctico para familias y educadores… En definitiva, un proyecto en el que llevábamos años trabajando y que por fin ve la luz, convertido en nuestra primera “cosa física”, de la que estamos muy pero que muy orgullosos. ¡Conócele (y consíguelo) AQUÍ! DOMINGO POR LA MAÑANA Si el viernes construíamos a pequeña escala, el domingo lo hicimos en XL. Inspirados en Chillida, Oteiza y Serra, por un lado, y en Shigeru Ban y Sánchez-Madridejos, por otro, los paseantes del Christmas Market llenaron la plaza de Alaró de enormes esculturas habitables. Una vez más, armados solo de cartón y pintura de colores, tomamos el espacio público para jugar, aprender y dar rienda suelta a la creatividad. Más imágenes DOMINGO, TODO EL DÍA Mientras una parte de nosotros llenaba Alaró de pintura, Edu y su stand de páginas gigantes pasaron el día en el Rata Market, un mercadillo de Navidad de los que tanto nos gustan, que promueven el trabajo de los artesanos locales y nos ofrecen comida rica, bebida fresca y música en directo, para acabar este fin de semana muy pero que muy intenso. Hemos sobrevivido, y estamos listos para más ????
Jornadas sobre Estrategia del Modelo de Ciudad. Palma, diciembre 2015

El pasado mes de diciembre, fuimos invitados a participar en las Jornadas sobre Estrategia y Modelo de Ciudad, organizadas por el Ayuntamiento de Palma y el COAIB. A la espera de que se publique el contenido íntegro de las Jornadas, transcribimos aquí nuestra ponencia en la mesa redonda sobre Estrategia Social.PRIORIDADES PARA LAS POLÍTICAS URBANAS DE PALMA Tras tres interesantes jornadas sobre la estrategias económicas, medioambientales y sociales a tener en cuenta en el diseño del nuevo modelo de ciudad, querría plantear una pregunta: ¿PARA QUIÉN SE DISEÑAN, REALMENTE, LAS CIUDADES? Hasta día de hoy, la tendencia es pensarlas para el “ciudadano tipo”, un hombre adulto, de mediana edad, sano y con derecho a sufragio. Este rango excluye a un gran número de colectivos, entre ellos, la infancia. La sociedad ve (y trata) a los niños como “futuros ciudadanos”, como elemento que “hace gracia” y que añade una variante “tierna” a todo lo relacionado con la ciudad, su diseño y su evolución. Nos referimos a los niños como los “ciudadanos del futuro” (esta misma mañana, la Regidora de Juventud hablaba de los jóvenes como “el futuro de nuestras ciudades”). Pero, ¿por qué es necesario abandonar este estereotipo? ¿Por qué deberíamos dar a la infancia la importancia que realmente tiene en el desarrollo del territorio y empezar a construir con y para ellos? ¿Por qué no comenzamos aconsiderarlos como los ciudadanos que actualmente son y dejamos de negarles el derecho al presente? La respuesta es sencilla: una ciudad adaptada a los niños es una ciudad adaptada a todos. Los niños son peatones “puros” ya que, de forma autónoma, solo pueden desplazarse caminando o en bicicleta. Son quienes explotan todas las posibilidades del espacio público, los que piensan la ciudad de manera más lógica, con menos ideas preconcebidas o estereotipadas. Y es que además, ¡tenerles en cuenta es un deber! En 1989, las Naciones Unidas aprueban la Convención de los Derechos de los Niños, un acuerdo internacional que iguala sus derechos a los de los adultos que será de obligado cumplimiento para todos los países que la ratifiquen. En 1990, tras ser firmada por 20 países, entre ellos España, la CDN se convierte en Ley y es aceptada por todos los países del mundo, a excepción de Estados Unidos. En su artículo 12, la CDN “garantiza al niño el derecho a expresar su opinión libremente en todos los asuntos que le afecten, debiendo tenerse propiamente en cuenta sus opiniones”. Por lo tanto, ateniéndonos a este artículo, ¡estamos incumpliendo la ley sistemáticamente! Si buscamos la etimología de la palabra “infancia”, la RAE nos remite al latín infans, cuyo significado es “el que no habla” (infantia es la “incapacidad de hablar o expresarse de manera inteligible para los demás”). Nos encontramos pues frente a una contradicción: por un lado, los niños quedan definidos como aquellos que no hablan, por otro, debemos darles legalmente la oportunidad de expresar su opinión y, por otro, defendemos que son quienes tienen los conocimientos más “puros” sobre el entrono, ya que sus ideas no excluyen a nadie (ellos no conciben una ciudad sin abuelos, sin animales, sin amigos de cualquier condición, cultura o procedencia… ¡Los adultos sí lo hacemos!). ¿Y POR DÓNDE SE EMPIEZA A FACILITAR ESTE DERECHO? Uno de los retos de las ciudades actuales es garantizar la autonomía de los niños. Esto nos traslada directamente al espacio público. Hasta ahora, el espacio público se ha diseñado para aquel ciudadano tipo al que me refería al inicio de la ponencia. Encontramos un claro ejemplo en los parques infantiles: Si le preguntamos a un niño qué zona de juegos quiere, pedirá un lugar donde esconderse, donde ensuciarse, donde poder trepar y enfrentarse a ciertos riesgos y peligros, tan necesarios para su desarrollo personal. Sin embargo, los parques de nuestras ciudades son recintos planos, vallados, con suelos blanditos y atracciones homologadas, iguales a las de todos los demás parques de todas las demás ciudades… Y claramente diseñadas para la tranquilidad de los adultos. Pienso que ese no es el camino. Necesitamos una ciudad que DEJE jugar a los niños, no que les ACOMPAÑE a ello. Que les ofrezca espacios de libertad y no de control (que es lo que buscan los adultos y que, curiosamente, resulta ser lo contrario a la libertad). Que genere un diálogo espontáneo y la posibilidad de compartir espacios de relación. Porque el proteccionismo solo da lugar al miedo y a la dependencia y paradójicamente, la ciudad actual nos lleva a proteger a los niños de nosotros mismos, de nuestras máquinas (los adultos nos movemos en coche, los coches son peligrosos para los niños, diseñamos espacios infantiles cerrados para protegerlos del peligro que entrañan los coches que nosotros mismos conducimos… Una espiral bastante absurda). Surge aquí otro de los conceptos para mí erróneos en la concepción de las ciudades: los “espacios infantiles” como zonas diferenciadas del resto de los espacios urbanos. Lugares especializados equiparables a las residencias de ancianos, a los jardines de infancia o a los casals de jóvenes. Si nos preguntamos cuáles eran nuestros “espacios infantiles”, evocaremos, por ejemplo, los solares vacíos. Espacios que nos permitían hacernos preguntas, decidir e inventar nuestros propios juegos. Por tanto, en vez preguntar tanto al ciudadano con procesos participativos y canales de opinión, quizás deberíamos dejar que fuese el ciudadano quien se hiciese preguntas, dándole el espacio necesario para que esto suceda (a nivel físico e intelectual). En el año 2004, se firmó en Génova la Carta de Ciudades Educadoras, cuyo preámbulo reza: “Hoy más que nunca la ciudad, grande o pequeña, dispone de incontables posibilidades educadoras, pero también pueden incidir en ella fuerzas e inercias deseducadoras. De una forma u otra, la ciudad presenta elementos importantes para una formación integral: es un sistema complejo y a la vez un agente educativo permanente, plural y poliédrico, capaz de contrarrestar los factores deseducativos. La ordenación del espacio físico urbano atenderá las necesidades de accesibilidad, encuentro, relación, juego y esparcimiento y un mayor acercamiento a la naturaleza.” En 1998, Palma entra a formar parte de la red estatal de Ciudades Educadoras. Paradójicamente, quien firma el acuerdo es el mismo gobierno que en 2012 aprueba el
#MiCasaEsTuCasa

Hace unos meses, y con motivo de la publicación de Edu y la mejor casa del mundo, lanzamos una acción que pretendía llenar el mundo de casas, no de esas que ocupan demasiado territorio, sino de las que sirven para reunir a los que más queremos en un espacio confortable y lleno de cariño. Os dimos las herramientas y os propusimos que os lanzaseis a construir, utilizando toda vuestra imaginación para diseñar la que era, para vosotros, la mejor casa del mundo. Dos meses después, hemos recibido casas de diferentes rincones del mundo: casas en ventanas, casas sobre pupitres, casas con fondos de montañas de tiza. Casas en parques, en las ramas de un árbol, junto a extintores y en pesebres de Belén. Todas ellas, dedicadas a personas que querríamos tener cerca. Y hoy, por fin, las juntamos todas para celebrar el sorteo que prometimos. El premiado (un poco de paciencia) recibirá un ejemplar de Edu y la mejor casa del mundo, con el que podrá seguir construyendo, y leyendo, y sumergiéndose en el mundo de la arquitectura, como tanto nos gusta hacer a nosotros.
La tontería del campo de fútbol

Uno de los ejercicios que pedimos a nuestros alumnos del curso de formación a profesorado consiste en desarrollar un brainstorming con sus propios estudiantes, preguntándoles qué harían para mejorar su colegio. Hace un par de semanas, analizamos los resultados de esta experiencia. La mayoría de maestros, especialmente los de cursos más iniciales, traían consigo un listado censurado, en el que habían separado las «buenas ideas» de las «tonterías». Las primeras, clasificadas como lógicas o viables, comprendían actuaciones como la instalación de fuentes, bancos o murales que alegrasen el patio. Ideas (y alumnos, por extensión) que habían sido valoradas en positivo por un criterio adulto, y por tanto correcto y razonado… O puede que por una suma de prejuicios, estereotipos y falta de imaginación que lamentablemente nos atrapa al alcanzar la madurez. Por eso, tras un ejercicio conjunto de humildad, decidimos centrarnos en la segunda lista, darles una oportunidad a los alumnos «que dicen tonterías»para uno, ponernos a prueba y dos, demostrar que no son ellos los tontos sino nosotros los faltos de creatividad. Y así lo dejamos, con el reto de construir un campo de fútbol en la entrada del colegio. La semana siguiente nos esperaba esta sorpresa: Una reinterpretación del campo de fútbol convencional convertido en un juego «de mesa» donde alumnos y profesores, a partir de cartas de preguntas, avanzan por el tablero pasando el balón, chutando a puerta y cometiendo faltas y penaltis. Mucho más, pues, que un campo de fútbol: una demostración de que cualquier idea considerada absurda puede transformarse en un proyecto conjunto y transversal (porque medimos el hall, porque pensamos las preguntas -y las respondemos-, porque trabajamos en equipo…); una lección para nosotros, que nos aventuramos a juzgar, desde nuestra mente estereotipada, las magníficas ideas de los más pequeños; una inyección para ellos, que ven valoradas y materializadas sus propuestas de mejora… En definitiva, un motivo más para seguir trabajando en la mejora de las metodologías y los espacios educativos. Gran ovación para el claustro de profesores del Colegio Balmes, un equipo lleno de energía, imaginación y ganas de cambiar las cosas.
3, 2, 1… Urbanismo participativo

El pasado 20 de junio presentamos SOLAR en el barrio de La Soledad, junto con el Ayuntamiento de Palma. Vecinos y curiosos conocieron el proyecto y nos contaron qué les gustaría mejorar de su barriada. Los niños, especialmente (¿Qué es lo que nos hace tan participativos cuando somos pequeños? ¿Por qué razón dejamos de serlo cuando pasamos del metro y medio de altura? ¿Por qué no aprovechamos mucho más las fantásticas ideas de los más menudos?…) vertieron toda su imaginación en los post-it de colores para contarnos que les faltan árboles, y asientos, y fuentes y, sobre todo sobre todo, lugares donde jugar a la pelota. Porque curiosamente, en la plaza de La Soledad no se puede jugar a la pelota. El cartel de prohibición y los reproches (y amenazas) de los vecinos (adultos), lo dejan bien claro. Y ellos, los pequeños, se acercan a preguntar qué estamos haciendo, qué es tan importante para que nos creamos con derecho de echarles del espacio público, demonizando algo tan maravilloso como es jugar en la calle. Nosotros les contamos que proyectaremos un vídeo, que presentaremos un proyecto, que vendrá la prensa y que, para compensar tal pseudo-expropiación de la plaza, los invitaremos a helado de chocolate. Nos miran incrédulos. Y les devolvemos la mirada, contrariados. Y en el mismo momento entendemos (ya lo entendíamos, pero lo sentimos con fuerza) que no nos podemos equivocar. Que necesitaremos más oídos que manos, que deberemos dejar nuestra prepotencia de adultos, y de técnicos, y de políticos, y de medios de comunicación para ESCUCHAR-LOS y saber entender lo que realmente desean. Para que, aunque sea poco a poco, dejemos de pensar que somos mejores que una pelota de fútbol.
Cuando calienta el sol (y la sombra está llena de turistas)

Este verano, Mallorca ha superado su récord de recepción de turistas. Avalanchas de cruceristas y guiris varios han abarrotado la isla, especialmente la capital, para dejar grandes beneficios económicos, para unos, y un ambiente que roza lo insalubre, para otros. Porque en estos meses soleados, resulta más que incómodo pasear por las calles de Palma, tumbarse a la bartola en cualquier playa (con un mínimo de radio vital) o salir en bicicleta cuando el calor amaina. Y es que mientras aquellos unos ven finanzas, el resto asistimos a la progresiva (y exagerada) expropiación del espacio público a base de sillas, mesas, sombrillas, barracones y carteles de menús a quince, en cuanto a lo inerte, y de segways, calesas, masas humanas y coches de alquiler (léase motos, quads, caravanas…), en cuanto a lo delagúnmodo motorizado. Todo ello, claro, con el consiguiente “Pasa por donde puedas (y no intentes quedarte)” que repercute en el ciudadano –llamémosle- estable. Nosotros, como siempre, defendemos quedarnos en la ciudad. Y no solo quedarnos sino interactuar con ella, utilizándola para aprender, para jugar y para aprovechar todo lo que nos ofrece. Para reivindicar lo que nos hace ser personas (nuestra capacidad de relación) y no solo monedas de cambio (nuestra cuenta corriente). Por todo ello, estos meses soleados hemos vuelto a salir a la calle, invitando a todo el que se acercase a montar, a desmontar, a dejarse llevar por los impulsos infantiles y tan, tan necesarios. Así hemos estado en Campos, reinventando la casa como estructura de juego. Y en Puigpunyent, construyendo con bloques de cartón nuevos espacios para la plaza. Y en La Soledat, interviniendo un edificio abandonado para llenarlo de vida y de colores. Y en Sóller, reivindicando la ciudad a nuestra manera. Arrancamos septiembre con energía, con muchos proyectos y un poco más morenos. Y os esperamos un curso más, haciendo lo que mejor se nos da y lo que más nos ilusiona. FELIZ VUELTA AL COLE.
A quien modula, Dios le ayuda

El pasado mes de enero (sí, hemos tardado en contarlo), las maestras de dibujo de ESO del Colegio Santa Mónica nos pidieron un curso sobre Composición Modular. Al estudiar los contenidos curriculares del tema en cuestión, nos revino a la mente aquella frase que tantas veces hemos repetido, especialmente durante nuestra adolescencia: «Pero, ¿de qué me va a servir aprender todo esto?». Y es que vistos así, al desnudo, los patrones de Pongal y Kolam o las teselaciones de Penrose nos dicen bastante poco (y nos atraen todavía menos). Por eso, después de pensar cómo dar respuesta a la anterior pregunta, decidimos lanzarnos a la calle y buscar matrices por doquier, descubriendo que algunos (Le Corbusier, Hecker, los metabolistas japoneses,…) asistieron con atención a sus lecciones de geometría. Plan para la bahía de Tokyo (Kenzo Tange, 1960) Pero el origen de las matrices no está, ni mucho menos, en el lápiz de los arquitectos. La naturaleza, siempre pionera, utiliza patrones en la gran mayoría sus formas: las plantas, los animales, las galaxias,… Son claros ejemplos de la presencia de las matemáticas en el entorno, de la magia numérica que nos rodea y que ha inspirado a artistas de todas las disciplinas. La espiral áurea y sus infinitas representaciones De repente, estudiar patrones sirve para algo. De repente, diseñar matrices es atractivo. Y es así como los 150 alumnos de 4º de ESO diseñan volúmenes orgánicos, esquemas de ciudades fractales y grandes estructuras modulares. Por cierto, la variación (acertadísima) del refrán del título es de Javier Sáenz de Oíza. Más imágenes AQUÍ
S O L A R. Trabajo de campo

Esta semana, en el ecuador de la primera fase del proyecto Solar, hemos visitado el espacio que albergará los deseos e ideas de los vecinos de La Soledat y Nou Llevant. Al llegar, sorpresas: la maleza amarilla que veíamos hace unos meses se ha transformado en hinojo, en varios tipos de hongos, en saltamontes, caracoles y habitantes varios. Recorriendo el solar, nos damos cuenta de sus dimensiones (AyMadreMía), fotografiamos EL árbol y empezamos a ubicar los usos que decidimos en anteriores encuentros. Buscamos contar una historia que enlace ocio, cultura y movimiento y para ello se proponen recorridos, recintos y paseos generacionales. Escuchamos con atención el estupendo trabajo de las portavoces del Colegio Balmes, que nos traen ejemplos de juegos y artefactos reciclados. Atendemos también a la experiencia, que habla de las dinámicas sociales del barrio (ésas para las que deberemos cambiar el chip y procurar integrarnos) y recibimos con agradecimiento la oferta del veterano del equipo, que pone a disposición todo su conocimiento en oficios que nos serán muy muy útiles. El proyecto Solar avanza. Cada semana somos más las voces que ponemos sobre la mesa una nueva forma de hacer ciudad.Y así, la mesa se va llenando de dibujos, propuestas, relatos y retos. Nos quedan dos jornadas de trabajo propositivo, después, habrá que ponerse manos a la obra (literalmente).
Consonantes con mucho que decir. Projekt Folwark Wilanów

A principios de 2016, el Museo del Palacio del Rey Jan III inició la rehabilitación de Folwark Wilanów, una finca señorial donde, además del citado Palacio, se ubican una antigua destilería, una zona residencial, una fábrica de cerveza y un granero. El Projekt Forlwark, al cual fuimos invitados por la Fundación Lafarge Holcim, es un proyecto educativo que pretende recuperar ciertas áreas del recinto, a través de intervenciones y actividades que “devuelvan” la zona a los ciudadanos de Varsovia. Con este objetivo, y durante dos intensas jornadas, profesionales locales, holandeses, daneses, búlgaros y españoles hemos trabajado con niños y jóvenes del distrito en un taller participativo orientado a la transformación del área. En lugares con tal carga histórica, resulta especialmente complicado dar con la intervención adecuada. Al entrar en el granero, por ejemplo, y quedar absolutamente maravillados por la luz que se cuela a través de las ventanas, nos preguntamos cuáles son las recetas de la rehabilitación, cómo adecuar un espacio de tales características a las necesidades del programa, cómo preservar el pasado, los orígenes, la magia… Y al escuchar a nuestros alumnos (a veces sin entenderles, pero sintiendo toda la energía de su discurso), volvemos a darnos cuenta de que también ellos tienen mucho que decir. Con ellos analizamos, sintetizamos, debatimos y dibujamos, encantados de compartir una experiencia enriquecedora que estaremos encantados de repetir.